Una bonita historia que demuestra que un poco de compasión puede hacer maravillas

Una vez, mientras trabajaba en un restaurante de comida rápida, descubrí un bolso Louis Vuitton de mujer sobre la mesa. Después de esperar veinte minutos, decidí llevarlo a objetos perdidos porque sabía que no volvería. Simplemente lo dejé y volví al trabajo sin mirar dentro.

 Comestibles

Incluso después de un mes, nadie había venido a reclamar la bolsa. “Oye, ha pasado un mes… ¿quieres esta bolsa?”, preguntó mi jefe casualmente. Después de pensarlo un poco, decidí que sí, así que fui a recogerla. Cuando la abrí, me sorprendió ver que no contenía nada más que una sola hoja de papel. Una de las notas escritas a mano decía: “Para la chica que necesitaba un bolso nuevo para las fiestas”.

continúa en la página siguiente

Leave a Comment