Tofos: qué son, por qué aparecen y cómo se tratan eficazmente

El tratamiento de los tofos se centra en una meta principal: reducir de forma sostenida los niveles de ácido úrico para permitir que los cristales comiencen a disolverse. Este proceso no es inmediato, pero sí efectivo cuando se sigue correctamente. La base del manejo consiste en medicamentos hipouricemiantes, como alopurinol o febuxostat, prescritos por profesionales en reumatología. Estas terapias buscan mantener el ácido úrico por debajo de valores estrictos, habitualmente cerca de 5 mg/dL, lo que favorece la gradual desaparición de los depósitos.

Existen casos excepcionales en los que la cirugía se convierte en una alternativa. Esto ocurre cuando los tofos alcanzan un tamaño considerable y generan compresión en nervios, limitan gravemente la función de una articulación o presentan lesiones que requieren intervención. Sin embargo, no es el tratamiento habitual ni el recomendado como primera opción, ya que la corrección metabólica suele ser suficiente en la mayoría de los pacientes.

A la estrategia farmacológica se suma la importancia de los cambios en el estilo de vida. El control dietético, especialmente evitando alimentos ricos en purinas, así como el manejo del peso corporal, contribuyen de manera significativa a prevenir la aparición de nuevos tofos y a reducir el crecimiento de los ya existentes. La hidratación adecuada también juega un papel relevante, ya que facilita la eliminación de ácido úrico por vía renal.

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