Recalentar las sobras de mariscos aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales graves, como vómitos y diarrea. Los expertos en seguridad alimentaria recomiendan consumir los mariscos inmediatamente después de su preparación y evitar las sobras por completo.
3. Papas hervidas:
Las papas hervidas pueden ser peligrosas si se dejan fuera del refrigerador o se almacenan incorrectamente. Al conservarse a temperatura ambiente, especialmente envueltas en papel de aluminio, pueden promover el crecimiento de la bacteria Clostridium botulinum, causante del botulismo.
El botulismo es una enfermedad rara, pero potencialmente mortal, que afecta al sistema nervioso. La refrigeración no siempre neutraliza las toxinas producidas. Los expertos advierten que las patatas sobrantes deben desecharse si existe alguna duda sobre su conservación.
4. Pollo y otras aves.
La carne de ave es una causa común de intoxicación alimentaria. El pollo puede albergar bacterias como Salmonella y Campylobacter, que pueden sobrevivir si el alimento no se recalienta adecuadamente.
El recalentamiento repetido aumenta aún más el riesgo. Los médicos recomiendan recalentar las aves solo una vez y desecharlas si han estado guardadas durante la noche y se han recalentado previamente. Si el pollo no se refrigera dentro de las dos horas posteriores a su cocción, no debe volver a consumirse.