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Mantén una rutina nocturna estable. Jugar con tu gato antes de dormir ayuda a que gaste energía y descanse más tranquilo durante la noche.
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Si interfiere con tu descanso, establece límites suaves pero constantes. Muévelo siempre al mismo lugar para que entienda cuál es su espacio.
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Coloca una cama cómoda cerca de la tuya si deseas que permanezca cerca sin estar encima de ti.
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Cepilla su pelaje con regularidad y mantén una buena higiene para reducir pelos y posibles molestias.
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Observa cambios repentinos en su comportamiento. Si comienza a dormir contigo de forma insistente acompañado de otros síntomas, puede ser señal de ansiedad o malestar.
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Si tienes alergias o problemas respiratorios, evalúa si compartir la cama es lo más conveniente para tu salud.
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Consulta con un veterinario si el comportamiento viene acompañado de maullidos excesivos, inquietud o alteraciones en el apetito.
Que tu gato duerma contigo cada noche es, en la mayoría de los casos, una señal clara de confianza, apego y seguridad. En su lenguaje silencioso, está demostrando que te considera parte esencial de su mundo.