Uno de los aliados más potentes son ciertos alimentos antiinflamatorios. La cúrcuma, por ejemplo, contiene curcumina, un compuesto que ayuda a disminuir la inflamación y al mismo tiempo protege el cartílago de las articulaciones. Combinarla con un poco de pimienta negra aumenta su absorción, haciendo que sus efectos sean mucho más efectivos.
Otro alimento esencial son los frutos rojos: arándanos, frambuesas y fresas. Estos pequeños tesoros están cargados de antioxidantes que ayudan a neutralizar los radicales libres, responsables de la inflamación y el envejecimiento celular. Incorporarlos en batidos o yogures diarios puede marcar una gran diferencia en tu movilidad a largo plazo.
No podemos olvidar los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados como el salmón, sardina o incluso en semillas de chía y lino. Estas grasas saludables tienen un potente efecto antiinflamatorio que protege las articulaciones y mejora la flexibilidad de los músculos. Estudios han demostrado que quienes consumen regularmente omega-3 presentan menor dolor articular y mayor rango de movimiento.