La inflamación silenciosa es uno de los enemigos más comunes de nuestro bienestar. Aunque muchas veces pasa desapercibida, afecta directamente nuestra movilidad, energía y calidad de vida. Esa rigidez en las articulaciones por las mañanas, la fatiga después de caminar o incluso el dolor que aparece después de entrenar, a menudo tiene un origen inflamatorio. Pero la buena noticia es que hay formas naturales y efectivas de combatirla.
Primero, es importante entender qué es la inflamación. Es una respuesta natural del cuerpo frente a lesiones, infecciones o estrés. Sin embargo, cuando se mantiene de forma crónica, puede dañar tejidos y afectar articulaciones, músculos e incluso órganos internos. La clave para mejorar la movilidad es reducir la inflamación antes de que se convierta en un problema más serio.