Para satisfacer esta necesidad, Levi Strauss & Co. tuvo una idea sencilla: añadir un pequeño bolsillo integrado en el interior del bolsillo delantero derecho, diseñado para guardar el reloj de forma segura. Una especie de estuche integrado, discreto pero robusto. Sin que lo supieran, la marca acababa de crear uno de los detalles más icónicos de la historia de los vaqueros.
Del reloj de bolsillo a la herencia atemporal
Unas décadas más tarde, los relojes de pulsera se convirtieron en la norma y los de bolsillo prácticamente desaparecieron de la vida cotidiana. Cabría pensar que el pequeño reloj de bolsillo también desaparecería… ¡y, sin embargo, sigue existiendo!
¿Por qué? Porque ya formaba parte de la identidad de los vaqueros. Los diseñadores de Levi’s lo vieron como una referencia a sus orígenes, una firma reconocible al instante. Con los años, este pequeño detalle se ha convertido en un símbolo de artesanía: funcional, estéticamente agradable y cargado de historia, trasciende las tendencias como una magdalena proustiana de telas.