Por otro lado, mantener la luz del baño prendida puede actuar como disuasivo para posibles intrusos. Al igual que ocurre con los hogares que permanecen iluminados para dar la apariencia de estar ocupados, una habitación con luz puede sugerir que el huésped está despierto o activo. Esto puede reducir las posibilidades de que alguien intente ingresar de forma indebida. Si bien no reemplaza otros sistemas de seguridad, como cerraduras o cajas fuertes, contribuye a aumentar la sensación de protección.
Muchos viajeros frecuentes también recomiendan una variante interesante: dejar la luz del baño encendida con la puerta cerrada. De este modo, la habitación no queda completamente iluminada, pero sí recibe una iluminación sutil que permite orientarse si es necesario. Esta pequeña medida no interfiere con el sueño, y evita tener que encender luces más intensas si se necesita ir al baño o buscar algo durante la noche.