El cuerpo sigue un ritmo circadiano, es decir, un ciclo natural de 24 horas que regula funciones como la presión arterial, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca.
En la mañana temprano, por ejemplo, la presión arterial tiende a estar más baja. Por la noche, el cuerpo entra en una fase de relajación progresiva.
Bañarse en estos momentos, especialmente con agua muy caliente, puede amplificar los cambios fisiológicos naturales del organismo.
Aunque bañarse es seguro en la mayoría de los casos, ciertas circunstancias pueden incrementar la probabilidad de malestar, haber comido en exceso antes del baño, estar deshidratado, tomar medicamentos que afectan la presión arterial.