En la mayoría de las personas, el vello de las orejas no representa un problema médico, sin embargo, algunos estudios han observado asociaciones entre el crecimiento excesivo de vello en los oídos y ciertos factores de riesgo cardiovascular.
Estos hallazgos son preliminares y no implican que el vello cause enfermedad, sino que podría coincidir con otros factores de riesgo que también aumentan con la edad (como hipertensión, diabetes o aterosclerosis).
Por ello, no se utiliza como prueba diagnóstica. Pero si notas crecimiento muy rápido o asimétrico, picazón persistente, dolor o secreción, pérdida de audición.
Conviene consultar a un médico otorrinolaringólogo para evaluación clínica completa, ya que puede haber otras causas subyacentes. A nivel médico, el vello en las orejas solo se trata si causa molestias, irritación o problemas estéticos:
– Cortes regulares con herramientas seguras (como recortadores diseñados para nariz y oído).
– Evitar métodos agresivos (cera caliente o pinzas profundas) que pueden irritar la piel o dañar el oído.
– Si la acumulación de vello provoca infecciones de oído externo, puede ser necesaria evaluación médica.
El crecimiento de vellos en las orejas es un proceso fisiológico habitual, especialmente en hombres y con el envejecimiento. Está influenciado por hormonas, genética y la biología de los folículos pilosos.