Una herramienta sencilla para gestionar mejor tu presupuesto
El pago sin contacto hace que gastar sea casi abstracto: ya no ves el dinero que sale de tu cuenta. Guardar tus recibos te ayuda a recuperar la conciencia de lo que realmente gastas, especialmente durante las compras impulsivas.
Hacer balance en casa, con la cabeza despejada, ayuda a ajustar los propios hábitos y a identificar áreas de ahorro, una auténtica ventaja para un consumo responsable.
En caso de disputa prevalecerá.
En caso de desacuerdo sobre un precio o una promoción, el recibo es el documento clave para hacer valer sus derechos. Sin él, impugnar el asunto se vuelve complicado, si no imposible.
Rechazar el recibo puede parecer ecológico o práctico, pero en realidad, este pequeño trozo de papel sigue siendo una auténtica salvaguardia para su presupuesto, su tranquilidad y su libertad como consumidor informado.