Otra situación, más común de lo que crees, es que el mismo artículo se escanee dos veces. Cuando el carrito está lleno y el pago es sin contacto, el error pasa fácilmente desapercibido.
Unos euros extra aquí y allá, que se acumulan semana tras semana. El recibo se convierte entonces en un valioso aliado para detectar estas anomalías que silenciosamente mermaban el presupuesto.
Su comprobante de compra en caso de inspección
Siempre es un momento un poco estresante: suena el pitido de la puerta de seguridad a la salida. Aunque no hayas hecho nada malo, no tener una multa lo complica todo.
Este documento simplemente prueba que los artículos le pertenecen. Sin él, demostrar su buena fe se vuelve más difícil, especialmente si tiene prisa o va acompañado de niños.
Devoluciones, cambios: el recibo salva el día
Un producto defectuoso, ropa que se desgasta demasiado rápido, comida no apta para el consumo… Estas situaciones nos pasan a todos. Y, en la mayoría de los casos, la tienda pide un comprobante de compra.
Los tickets en papel siguen siendo la solución más sencilla y rápida. No es necesario buscar en correos electrónicos ni iniciar sesión en una app: están disponibles al instante.
Privacidad: el billete de papel también protege tus datos

Recibir tu recibo por correo electrónico puede parecer cómodo, pero tiene sus implicaciones. Principalmente, permite a los minoristas analizar tus hábitos de compra en detalle: tamaño promedio de la cesta, frecuencia de compra y productos favoritos.
Si desea limitar la segmentación publicitaria y preservar su anonimato, el billete de papel sigue siendo, paradójicamente, la opción más discreta.