Prepara otro recipiente con agua y bicarbonato de sodio y sumerge el objeto en él . Luego frota con un cepillo para eliminar los restos que no hayan desaparecido. Como ves, desaparece en muy poco tiempo y sin esfuerzo. Todo esto gracias sobre todo a un solo producto.
Hablemos del ácido cítrico, este es imprescindible y para las manchas más pequeñas también puedes utilizar limón junto con sal . Un método verdaderamente funcional que no puedes dejar de probar si tienes objetos oxidados que quieres recuperar. Todo lo que tienes que hacer es intentarlo
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