« Una manzana al día mantiene al médico en la lejanía. » Este dicho es verdadero, ya que la manzana está repleta de vitamina C (aproximadamente 8,6 mg por fruta). También aporta muchas vitaminas del grupo B, esenciales para el buen funcionamiento del cerebro, y potasio, un mineral que protege contra la hipertensión. Esta fruta es perfecta para mantenerse en forma y combatir las infecciones microbianas.

Las mejores variedades (3/5)
¡No dudes en diversificar los placeres! Las manzanas rústicas (Boskoop o Reinette) son las más recomendables, ya que contienen cinco veces más vitamina C que las demás. Consúmelas al menos dos veces por semana. También favorece las Red Delicious y las Starking, cuya piel rojo oscuro es una verdadera mina de antocianinas, poderosos antioxidantes. Para aprovechar todos sus beneficios, no las peles, pero lávalas bien si no son ecológicas para evitar ingerir residuos de productos químicos dañinos.

Opción cruda “multivitamínica” (4/5)
Ralla 2 hermosas Granny Smith y 400 g de zanahorias. Mezcla todo en un bol con algunas nueces. En otro recipiente, vierte el jugo de un limón, 5 hojas de cilantro fresco picado, un chorrito de aceite de oliva, pimienta y sal. Vierte este aliño sobre la ensalada.

Un aliado para un vientre plano (5/5)
La manzana, rica en pectinas y en fibras solubles en agua, es un alimento muy saciante. De hecho, las fibras se hinchan al contacto con el agua en el estómago y actúan como un auténtico supresor del apetito. La manzana tiene un bajo aporte calórico (54 cal/100 g), combate el colesterol y regula el tránsito intestinal. Al consumirla, evitas así la hinchazón y el estreñimiento.