Despertar por la mañana con una pequeña acumulación amarillenta en las comisuras de los ojos es algo muy común. A veces es tan leve que pasa desapercibido, pero otras veces puede ser más espesa o abundante. Aunque muchas personas simplemente la limpian sin pensar demasiado, esta “costra amarilla” puede decir mucho sobre nuestra salud ocular y general.
Comprender su origen puede ayudarnos a prevenir molestias mayores e incluso a detectar signos tempranos de algunas afecciones.