Historia del día

Unas semanas después, la curiosidad me llevó a la oficina de Scott mientras trabajaba. En su escritorio, encontré una fotografía que contradecía todo lo que me había dicho. Era una foto de Scott, aparentemente feliz, junto a una mujer embarazada, posiblemente Maya.

Cuando Scott llegó a casa esa noche, su sonrisa se desvaneció al notar mi expresión severa. “Everly, ¿qué te pasa?”, preguntó con la voz llena de preocupación.

Le enseñé la foto con voz tranquila pero fría. «Explícamelo, Scott. Y esta vez quiero la verdad. Me dijiste que tú y tu hermana habían perdido el contacto. Pero esta foto dice lo contrario».

El intento de Scott de responder sólo aumentó mi frustración.

—¡Basta de mentiras, Scott! En esta foto apareces con una mujer embarazada, sonriendo y feliz. —¿Cómo puedes decir que estás distante? —grité.

Suspiró y se hundió en el sofá. «Vale, tienes razón. Es Maya, la madre de Ella. Aunque mi familia cortó lazos con ella, solía reunirme con ella en secreto… y ayudarla», confesó.¿Por qué me ocultas esto? ¿Por qué me mentiste?

—Tenía miedo. Miedo de que te fueras si supieras la verdad. Quería que amaras a Ella, que la vieras como nuestro futuro… sin involucrarte en las complicaciones de su pasado —respondió Scott.

—Scott, ¿cómo puedes construir una vida a base de secretos y medias verdades? —pregunté, cruzándome de brazos—. Necesito tu honestidad, por el bien de Ella, por el nuestro.

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