Hay un cansancio que no se quita durmiendo: cuando el cuerpo pide liberar energía estancada

Dormir bien y aun así sentirse agotado es una experiencia más común de lo que parece. No siempre se trata de falta de descanso ni de un problema físico evidente. Muchas personas describen una sensación de pesadez corporal, mente nublada y falta de vitalidad que persiste incluso después de dormir. Desde la sabiduría ancestral, este tipo de cansancio ha sido interpretado como una señal de energía estancada en el cuerpo.

El cansancio que no es flojera

Durante generaciones se ha transmitido una idea clara: cuando el cuerpo se siente pesado sin razón aparente, no es pereza ni debilidad. Es una señal de saturación interna. La exigencia constante, el estrés prolongado y la sobrecarga emocional se acumulan silenciosamente hasta que el cuerpo comienza a manifestarlo a través del cansancio.

Por qué dormir no siempre es suficiente

El sueño permite recuperar energía física, pero no siempre libera la carga emocional y mental acumulada. Pensamientos repetitivos, tensiones no resueltas y emociones reprimidas mantienen al organismo en un estado de alerta permanente. En ese contexto, el descanso nocturno no logra una recuperación profunda.

La visión ancestral sobre la energía estancada

Las culturas tradicionales entendían el cuerpo como un sistema integrado. Cuando la energía no fluye de forma natural, aparece la sensación de pesadez, apatía y agotamiento. Esta visión no hablaba de enfermedad, sino de desequilibrio, una advertencia temprana antes de que el malestar se vuelva crónico.

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