Fue coronada “la niña más bella del mundo” con tan solo 4 años: no podrás creer su apariencia actual.

Su nombre se ha convertido en un elemento básico en las revisiones de tendencias semanales y en los blogs de moda que cubren los mercados europeo y americano.
Los diseñadores admiraron su adaptabilidad: un día logró combinar la elegancia de la alta costura parisina con la simplicidad limpia y moderna de la moda escandinava.
Su ética de trabajo también se convirtió en una característica distintiva. Los estilistas la describieron como “centrada pero accesible”, “detallista” y “siempre respetuosa”, cualidades que la diferenciaban de muchas jóvenes estrellas.
Punto de inflexión: Asociación de marca y éxito comercial
Si bien los editoriales cimentaron su credibilidad artística, fue su trabajo comercial el que la convirtió en un rostro global. Al final de su adolescencia, Nikayla firmó uno de los   contratos de belleza más importantes de su generación  , convirtiéndose en embajadora estrella de   L’Oréal  .
Su presencia ha aparecido en las vallas publicitarias de:
Tokio,   Times Square en Nueva York,   Oxford Street en Londres,   Seúl,   Milán,   Dubái
La campaña enfatizó la autenticidad, mostrando diversos modelos a seguir y promoviendo la inclusión. Para Nikayla, era importante formar parte de un mensaje que celebrara la belleza en todas sus formas.
Colaboró ​​estrechamente con directores creativos, ofreciendo sus aportes al desarrollo de conceptos y utilizando su plataforma para promover la autoestima y la educación sobre el cuidado de la piel entre las mujeres jóvenes.
Durante este período apareció en   L’Officiel   y otras publicaciones de moda internacionales, no sólo como modelo sino también como una voz que representa el futuro de la moda.
Los mejores minoristas de moda
Habló abiertamente sobre la salud mental, la diversidad y las responsabilidades que conlleva la influencia.

Emprendimiento: Construyendo su marca y expandiendo su influencia

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