En las entrevistas, explicó que se sintió apoyada, respetada y comprendida por su equipo, enfatizando que siempre se sintió empoderada para hablar si algo la hacía sentir incómoda.
Esta madurez sólo fortaleció su imagen pública.
Si bien la controversia de Vogue podría haber descarrilado la carrera de la joven modelo, se convirtió en un punto de inflexión que ayudó a pintar a Nikayla como una persona reflexiva y elocuente, consciente de las responsabilidades que conlleva la visibilidad.
Influencia creciente: portadas de revistas, éxito editorial y reconocimiento global
Cuando Nikayla entró en la adolescencia, su carrera ganó aún más impulso.
Apareció en las portadas de Teen Vogue y Jalouse , dos publicaciones que representaban diferentes públicos culturales pero que tenían una cosa en común: la pasión por descubrir talentos emergentes.
Vogue adolescente
En Teen Vogue, Nikayla personificó una versión fresca y auténtica de la cultura juvenil. Sus editoriales abordaron temas de creatividad, identidad y ambición.
La revista elogió su capacidad de dar vida a una narrativa a través de la expresión, algo que no se enseña fácilmente.
Celos
En la revista de moda francesa Jalouse, adoptó conceptos más experimentales y vanguardistas. Sus fotos demostraron una gran versatilidad: podía encarnar la delicadeza, la claridad, la nostalgia o una visión futurista con la misma sutileza.
Mientras tanto, los fotógrafos de street style comenzaron a capturarla detrás de escena en desfiles de moda, llegando a eventos o caminando por distritos de moda alrededor del mundo.