Ya a la edad de cuatro años, transmitía una comprensión intuitiva de la postura, el estado de ánimo y el estilo.
Algunos la elogiaron como una estrella natural, mientras que otros cuestionaron la ética de una visibilidad tan temprana. Sin embargo, un hecho era innegable: Nikayla tenía un talento innegable.
La primera polémica: el editorial de Vogue que desató el debate mundial
Para 2010, Nikayla ya había aparecido en varias campañas de moda infantil. Sin embargo, su aparición en Vogue ese año la catapultó a la fama mundial.
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La sesión de fotos presentó un estilo y maquillaje sofisticados que, según algunos críticos, la hicieron parecer mayor de lo que realmente era.
El editorial se convirtió rápidamente en un tema de discusión entre padres, expertos en moda y comentaristas culturales.
Algunos elogiaron la dirección artística, señalando que la moda suele traspasar límites y usar metáforas, narrativas e imágenes estilizadas. Otros argumentaron que las modelos infantiles no deberían lucir estilizadas de forma excesivamente adulta.
Los foros de padres debatieron el tema durante meses. Algunos argumentaron que la filmación había difuminado la línea entre el glamour infantil y el glamour adulto.
Los partidarios, sin embargo, argumentaron que el mundo de la moda venía utilizando desde hacía mucho tiempo conceptos temáticos y que las imágenes eran artísticas, no explotadoras.
La conversación destacó cuestiones más amplias ya presentes en la industria: la edad apropiada, el consentimiento, la presión y la percepción pública.
En lugar de alejarse de los focos de atención, Nikayla y su familia aprovecharon la oportunidad para educarse y dialogar.
Su madre ha hablado públicamente sobre proteger a los jóvenes talentos , garantizar entornos de trabajo saludables y establecer límites claros para los niños artistas.
Ya desde adolescente, Nikayla sorprendió al público con su compostura.