Cuando era niña, Nikayla vio a su madre trabajar detrás de escena en sesiones fotográficas y campañas publicitarias.
Aprendió la importancia del ritmo, la expresión, la preparación y el profesionalismo mucho antes de ponerse delante de una cámara.
Los antecedentes de su madre desempeñaron un papel fundamental a la hora de reconocer la presencia natural de Nikayla y alentarla a explorar la expresión creativa de una manera saludable y significativa.
Su entrada en el mundo de la moda fue casi accidental.
Durante un viaje familiar a París, visitaron a unos amigos que trabajaban en la industria de la moda. Una visita casual a una sala de exposición de Jean Paul Gaultier les cambió la vida.
Los directores de casting notaron inmediatamente algo único en la chica: una mezcla de inocencia y carisma raramente vista en alguien tan joven.
En cuestión de horas, la invitaron a participar en una presentación infantil organizada por la casa de moda. Ese momento marcó el inicio de una carrera que duraría toda la vida.
Los observadores de la industria ese día describieron su desempeño como “más allá de su edad”, señalando que no solo había caminado por la pasarela, sino que la había vivido .