Encontrar una estructura extraña en tu patio trasero puede despertar curiosidad y preocupación. Quizás hayas notado una masa firme, marrón y espumosa adherida a un poste de la cerca o a la rama de un árbol. A primera vista, podría parecer sospechosa: algo dañino o invasivo. Pero antes de apresurarte a retirarla, conviene entender qué es realmente.
En un ecosistema de jardín floreciente, los insectos emplean estrategias sorprendentemente ingeniosas para sobrevivir y reproducirse. Esa extraña estructura probablemente sea una ooteca de mantis religiosa. Aunque pequeña y fácil de pasar desapercibida, desempeña un papel vital en el ciclo de vida de uno de los depredadores más fascinantes de la naturaleza. He aquí la importancia de este descubrimiento y por qué conviene dejarlo donde está.
1. La curiosa “espuma” que hace que la gente se detenga
La ooteca de una mantis religiosa suele sorprender por su inusual apariencia. Suele ser de color canela a marrón claro, con una textura áspera y espumosa que puede asemejarse a un pequeño nido de avispas o incluso a un hongo. Mide entre 2,5 y 5 cm de largo y aproximadamente 1,25 cm de ancho, y suele estar adherida a ramitas, tallos, postes de cercas u otras superficies resistentes.
Su peculiar textura y ubicación no son accidentales. La estructura está cuidadosamente diseñada para proteger los huevos en desarrollo de los depredadores y las inclemencias del tiempo. Lo que a primera vista parece extraño es, en realidad, un notable ejemplo de diseño natural.
2. El cazador detrás del caso Brown
Las mantis religiosas son conocidas por sus cuerpos alargados y patas delanteras plegadas, perfectamente adaptadas para atrapar presas. Como hábiles depredadores, se alimentan de moscas, grillos, orugas y muchos otros insectos que, de otro modo, podrían dañar las plantas.
Pertenecientes al orden Mantodea, las mantis se encuentran en muchas partes del mundo y son especialmente apreciadas en los jardines. Reconocer sus ootecas es el primer paso para comprender cómo comienza cada nueva generación: cientos de diminutas mantis se desarrollan dentro de una única cáscara protectora.
3. Cómo se ve y se siente una ooteca
La ooteca se forma a finales del verano o en otoño, tras el apareamiento. La mantis hembra secreta una sustancia espumosa que se endurece rápidamente formando una envoltura resistente alrededor de sus huevos. La estructura terminada tiene un aspecto oblongo y ligeramente estriado, con compartimentos en su interior que albergan múltiples huevos.
Se siente firme, aunque ligeramente esponjosa, lo suficientemente resistente como para soportar las condiciones invernales. Esta ingeniosa construcción mantiene los huevos aislados y seguros hasta que el clima más cálido anuncia la eclosión.
4. Dónde los verás en el jardín
Normalmente se encuentran ootecas de mantis en lugares que ofrecen camuflaje y protección: en ramas de arbustos, entre vegetación espesa o adheridas a superficies sólidas como muebles de jardín y postes de cercas.
Su ubicación no es aleatoria. Cuando las crías nacen, necesitan acceder rápidamente a fuentes de alimento, como pequeños insectos. Al elegir zonas resguardadas pero abiertas, la hembra mejora las posibilidades de supervivencia de sus crías.
La receta está comprobada en el sitio web.