“EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LLEVAR UN ROSARIO EN EL CARRO” suele despertar opiniones distintas. Para algunas personas es una tradición familiar, para otras apenas un detalle decorativo colgado del espejo retrovisor.
Sin embargo, dentro de la fe católica, este gesto cotidiano encierra un significado mucho más profundo, espiritual y simbólico, que va más allá de lo estético o de la costumbre heredada.
El Rosario no es un objeto mágico ni un elemento destinado a funcionar como protección automática. La propia Iglesia ha sido clara a lo largo del tiempo en este punto: no se trata de un amuleto, ni de una herramienta de superstición. Su valor no reside en una supuesta capacidad de evitar accidentes por sí mismo, sino en lo que representa para quien lo lleva. Es un signo visible de fe, una presencia silenciosa que recuerda a la persona creyente a Quién confía su vida y su camino.