Déjelo reposar. En 30 a 60 minutos, dependiendo del grosor de la capa de hielo, este comenzará a desprenderse por sí solo.
Una vez ablandado, retire con cuidado los bloques de hielo con una espátula de plástico o con las manos, sin forzarlos.
Por último, limpia el interior con un paño seco y listo.Por qué este método es tan efectivo:
El ventilador acelera el intercambio de calor al suministrar constantemente aire a una temperatura superior a la del congelador. Como resultado, el hielo se derrite más rápido sin dañar las paredes. Y como el aparato permanece enchufado, se evita tener que reiniciarlo, lo que consume mucho tiempo y energía.
Ventajas que marcan la diferencia:
Ahorro de tiempo: sin esperas.
Sin necesidad de desenchufar: sin necesidad de vaciar completamente el congelador.
Método suave: sin riesgo para las paredes.
Ahorro de energía: el electrodoméstico sigue funcionando con normalidad.
Simplicidad absoluta: no se necesitan herramientas ni productos especiales.
Consejos sencillos para evitar que el hielo vuelva a formarse:
Para prolongar el tiempo entre ciclos de descongelación, recuerde cerrar bien la puerta, comprobar el estado de las gomas de sellado y evitar introducir alimentos aún calientes. Un congelador bien organizado, sin sobrecargar, también limita la acumulación de hielo.
Con este sencillo truco, descongelar el congelador se convierte por fin en una tarea rápida y casi satisfactoria, que se puede realizar sin esfuerzo y sin tener que dedicarle toda la mañana.