Por no hablar de métodos arriesgados como el agua muy caliente o el secador de pelo, que son incómodos y no siempre seguros. Por suerte, existe una alternativa mucho más suave, rápida y práctica: un descongelador de congelador.
El truco inteligente: el ventilador.
El principio es sorprendentemente sencillo: derrite el hielo con un flujo de aire dirigido, sin apagar el congelador. El aire en movimiento acelera naturalmente el derretimiento de la escarcha, sin choque térmico ni manipulación peligrosa.
Lo que necesitarás:
Un ventilador (de mesa o pedestal)
Un recipiente o trapeador para recoger el agua
Un paño seco
Una espátula de plástico (opcional, para el acabado)
Instrucciones paso a paso:
Coloque el ventilador a unos 30 a 50 cm de la apertura del congelador, con la puerta abierta, dirigiendo el flujo de aire hacia el interior.
Ajústelo a velocidad media o alta. No es necesario usar aire caliente; el aire ambiente es suficiente.
Coloque un recipiente o un estropajo grueso en la base del aparato para recoger el agua derretida.