Aunque este tipo de test de círculos puede ser entretenido y una buena forma de iniciar conversaciones, no debe tomarse como una herramienta confiable para diagnosticar rasgos de personalidad como el narcisismo. Más bien, ofrece una ventana divertida a cómo nuestra mente interpreta estímulos visuales y cómo esas diferencias pueden ser interesantes para explorar, sin atribuirles un valor clínico real.