1. Precalienta y Prepara el Molde
Precalienta el horno a 170°C (con calor arriba y abajo, sin ventilador). Mientras tanto, engrasa un molde redondo de 20 cm de diámetro con mantequilla y espolvorea harina, o forra la base con papel de horno. Este paso evita que el bizcocho se pegue y facilita el desmolde.
2. Bate los Huevos y el Azúcar: El Paso Más Importante
En un bol grande, combina los huevos y el azúcar. Usa una batidora eléctrica a velocidad alta y bate durante 8 a 12 minutos hasta alcanzar el “punto letra”. ¿Cómo saber que está listo?
La mezcla habrá triplicado su volumen.
Tendrá un color pálido y cremoso.
Al levantar las varillas, la mezcla caerá formando una cinta visible que tarda unos segundos en desaparecer.
¡No escatimes tiempo en este paso! Es la clave para un bizcocho aireado y esponjoso.
3. Incorpora la Harina con Delicadeza
Reduce la velocidad de la batidora al mínimo o cambia a una espátula. Añade la harina tamizada en tres partes, mezclando con movimientos suaves y envolventes (de abajo hacia arriba). El objetivo es no perder el aire incorporado en el paso anterior. Evita batir en exceso para no compactar la masa.
4. Hornea con Paciencia