El silencio después de la partida

Cuando se fue con su maleta, la casa volvió a quedar en silencio. Un silencio antiguo, familiar, casi cruel. Más tarde, encontré una nota en su almohada. Unas líneas. Una promesa. Una simple verdad: seguía siendo su madre.
Y finalmente entendí que crecer, para un niño, significa irse… y que ser padre significa aprender que dejar ir no es perder, sino amar diferente.