En un recipiente de vidrio o cerámica (evita el metal), combina la miel y el jugo de limón. Mezcla bien.
Añade el bicarbonato de sodio poco a poco. Inmediatamente comenzarás a notar una reacción efervescente. Esto es normal y ayuda a que la mezcla se vuelva más esponjosa.
Remueve hasta obtener una pasta suave y homogénea.
Modo de Aplicación y Precauciones CRUCIALES:
Prueba de Parche Imperativa: Antes de aplicar la mascarilla en el rostro, realiza una prueba en una zona pequeña y sensible, como la parte interna del antebrazo o detrás de la oreja. Espera 24 horas para asegurarte de que no se produce enrojecimiento, picazón o irritación.
Limpieza: Comienza con el rostro perfectamente limpio y seco.
Aplicación: Con las yemas de los dedos o una espátula para mascarillas, aplica una capa fina y uniforme de la mezcla sobre tu rostro, evitando absolutamente el contorno de ojos y los labios, donde la piel es extremadamente delicada.
Tiempo de Actuación: Deja la mascarilla actuar durante un máximo de 8 a 10 minutos. No excedas este tiempo bajo ningún concepto para minimizar el riesgo de irritación por la acidez del limón y la alcalinidad del bicarbonato.
Retirada: Para retirar, humedece ligeramente tus yemas de los dedos con agua tibia y masajea tu rostro con movimientos circulares muy suaves durante un minuto. Esto aprovechará el efecto exfoliante suave de la mezcla. Luego, enjuaga abundantemente con agua tibia.
Hidratación Posterior: Sécate la piel dando palmaditas suaves con una toalla limpia e inmediatamente aplica una crema hidratante nutritiva y calmante para ayudar a restaurar la barrera cutánea.