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Permítete vivir el duelo sin presiones.
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Acepta sueños o sensaciones sin miedo ni obsesión.
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Hablarle en silencio y agradecerle puede ayudar a soltar.
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No busques señales constantemente; el amor ya está presente.
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Si el dolor es abrumador, busca apoyo emocional.
La despedida del alma no es un adiós definitivo, sino una transformación del vínculo.
Aunque el cuerpo se vaya, el amor permanece como un puente eterno entre quienes se amaron.