La despedida comienza con quienes tuvieron el vínculo más profundo:
padres, hijos, parejas.
Con ellos, la unión emocional es más fuerte. A veces la despedida ocurre en sueños cargados de significado; otras, a través de señales sutiles en la vida diaria: una luz que parpadea, un objeto que cae, una melodía inesperada.
Algunas creencias sostienen que las almas que partieron antes reciben a las nuevas, ayudándolas a adaptarse y brindándoles compañía en este proceso.
Señales sutiles de la presencia del alma
No todas las despedidas son evidentes. Muchas ocurren en un plano delicado, casi imperceptible:
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Un aroma familiar
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Una brisa suave en una habitación cerrada
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La sensación clara de que “alguien está cerca”
Estas manifestaciones suelen aparecer cuando el alma desea dejar una última huella de amor y consuelo.