Con el paso del tiempo, algunas personas mayores comenzaron a hacerse preguntas difíciles. No preguntas dramáticas ni evidentes, sino dudas silenciosas que aparecen frente al espejo, en una caminata más corta de lo habitual o en un cansancio que no estaba antes.
No se trata del envejecimiento natural, ese proceso que todos conocemos y aceptamos, sino de cambios sutiles, lentos, difíciles de explicar. Cambios que muchos mayores de 60 años sienten, pero que pocas veces se animan a expresar en voz alta por miedo a no ser tomados en serio.
Han pasado varios años desde las primeras campañas de vacunación masiva, y mientras la sociedad intenta dejar atrás aquellos años complejos, algunas personas mayores continúan lidiando con sensaciones nuevas, que aparecieron meses o incluso años después. No siempre son evidentes en estudios clínicos, y muchas veces se atribuyen automáticamente a la edad.
A continuación, se describen cinco cambios que numerosos adultos mayores relatan, no para generar temor, sino para comprender mejor el propio cuerpo y aprender a escucharlo.
1. Un cansancio profundo que no se parece al de antes