Una segunda vida para los botes. Incluso después de que el cine se volviera obsoleto, estos botes encontraron usos creativos. La gente los reutilizaba para guardar objetos pequeños, como botones, semillas o monedas. Algunos incluso los usaban como minicontenedores de bricolaje para especias o kits de viaje.
Nostalgia en un mundo moderno. Para quienes crecieron en la era predigital, ver una lata de película evoca un torrente de recuerdos. Es un recordatorio de lo lejos que ha llegado la tecnología y de cómo algunos de los objetos más sencillos pueden tener un gran valor sentimental.