El aumento de este ácido en el cuerpo deriva en malestares como: fiebres, infecciones en las articulaciones, quebraduras de la piel, erosión de los huesos afectados y celulitis en el tejido blando
En la antigüedad, este padecimiento llego a conocerse como la “enfermedad de los reyes”, debido a que ella afectaba a aquellas personas que podía permitirse costear una excesiva ingesta de alcohol y de carnes, -ambos alimentos conocidos por brindar altos niveles de ácido úrico-.