Los zapatos demasiado sueltos, muy altos o sin suela antideslizante son una de las principales causas de tropiezos y caídas en adultos mayores.
Qué hacer:
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Usar calzado cómodo, cerrado y con buena sujeción.
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Evitar las pantuflas abiertas o las sandalias sin ajuste.
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Revisar que la suela tenga tracción adecuada.
3. Mala alimentación y deshidratación
La falta de nutrientes como calcio, vitamina D y proteínas debilita los huesos y músculos, mientras que la deshidratación puede causar mareos y pérdida de estabilidad.
Qué hacer:
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Beber suficiente agua a lo largo del día.
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Mantener una dieta balanceada con frutas, verduras, cereales integrales y proteínas.
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Consultar con un médico sobre la necesidad de suplementos.
4. Ambientes inseguros en el hogar
Un error común es no adaptar la casa a las necesidades de un adulto mayor. Alfombras sueltas, poca iluminación y muebles mal ubicados son factores de riesgo.
Qué hacer:
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Instalar barras de apoyo en el baño y pasamanos en escaleras.
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Mejorar la iluminación en pasillos y habitaciones.
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Retirar objetos que puedan provocar tropiezos.
5. Ignorar problemas de visión o audición
La vista y el oído son sentidos clave para mantener el equilibrio. Si un adulto mayor no utiliza lentes adecuados o ignora la pérdida auditiva, aumenta el riesgo de caídas.
Qué hacer:
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Realizar controles oftalmológicos y auditivos periódicos.
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Usar anteojos y audífonos cuando sea necesario.
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No posponer las revisiones médicas.
Conclusión
La pérdida de equilibrio en los adultos mayores no siempre es inevitable. Evitar estos errores puede marcar la diferencia entre una vida activa y segura, o el riesgo de sufrir caídas frecuentes.
Cuidar la alimentación, mantenerse en movimiento, usar calzado adecuado y revisar la salud periódicamente son hábitos simples que mejoran la calidad de vida.
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