Crece entre las grietas de las aceras, acecha en jardines descuidados y muchos la arrancan de raíz pensando que es una intrusa inútil. Sin embargo, la verdolaga (Portulaca oleracea) es una de las plantas más extraordinarias que la naturaleza ha puesto a nuestros pies. Literalmente. Considerada una de las tres especies vegetales más extendidas del planeta, esta suculenta de hojas carnosas y tallo rojizo contiene más ácidos grasos omega-3 que cualquier otra planta terrestre. Sí, más que el pez. Además, posee melatonina, glutatión, vitaminas A, C y E, y minerales como magnesio y potasio. Su consumo regular protege las neuronas, reduce la inflamación arterial y fortalece el sistema cardiovascular. No es una hierba; es una farmacia viviente.
Receta 1: Batido verde cardio-cerebral
Llene un puñado generoso de hojas y tallos tiernos de hojas verdes. Mézclelos en la licuadora junto con una manzana verde, el jugo de medio limón, un trocito de jengibre y un vaso de agua de coco. Procesar hasta obtener una mezcla homogénea. Consumir en ayunas tres veces por semana. Este batido aporta omega-3, antioxidantes y electrolitos que nutren las membranas celulares y mejoran la circulación cerebral.