Ese dolor al pisar, como si caminaras sobre piedras, no aparece por casualidad.
Cuando caminas y sientes como si tuvieras piedras bajo la piel, ardor en el talón, punzadas al levantarte o dolor que se sube hasta el tobillo, el cuerpo está diciendo:
“Estoy cargando más de lo que puedo soportar,
y no me estás escuchando.”