9 alimentos cotidianos que pueden no ser tan inofensivos como parecen

El pollo, el pavo y el pato suelen ser portadores de bacterias como Campylobacter y Salmonella. Estos organismos se encuentran comúnmente en los intestinos y las plumas de las aves y pueden propagarse durante el procesamiento. Una cocción completa destruye estos patógenos, pero las aves crudas pueden contaminar encimeras, tablas de cortar y utensilios si no se manipulan con cuidado. Los expertos desaconsejan lavar el pollo crudo, ya que esta práctica puede propagar bacterias a través de las gotas de agua y aumentar la contaminación cruzada. En su lugar, cocine las aves a la temperatura interna recomendada y limpie todas las superficies que entren en contacto con ellas.

Arroz

El arroz puede parecer inofensivo, pero los granos crudos pueden contener esporas de Bacillus cereus, una bacteria capaz de sobrevivir al proceso de cocción. Si el arroz cocido se deja a temperatura ambiente, estas esporas pueden multiplicarse y producir toxinas que causan intoxicación alimentaria. Para minimizar el riesgo, sirva el arroz inmediatamente después de cocinarlo o refrigérelo rápidamente. Al recalentarlo, asegúrese de que esté bien caliente.

Leche no pasteurizada

La leche cruda ha ganado popularidad entre algunos consumidores que buscan productos “naturales”, pero puede conllevar graves riesgos para la salud. Dado que la leche se obtiene de animales en entornos donde es posible la contaminación por materia fecal, puede estar presente en ella patógenos como E. coli, Campylobacter, Listeria y Salmonella. La pasteurización se desarrolló específicamente para reducir estos riesgos mediante el calentamiento de la leche para eliminar bacterias dañinas. Si bien algunos afirman que la leche cruda es más saludable, los expertos en seguridad alimentaria enfatizan que la pasteurización existe para proteger a los consumidores de enfermedades prevenibles.

Carne de res poco hecha o poco cocida

La carne de res puede albergar patógenos como E. coli y listeria. Platos como el carpaccio o el steak tartar, que llevan carne cruda, conllevan riesgos inherentes. Incluso los filetes o hamburguesas poco cocidos pueden no alcanzar temperaturas lo suficientemente altas como para destruir las bacterias. La carne molida de res plantea una preocupación aún mayor, ya que las bacterias de la superficie pueden mezclarse con toda la carne durante el procesamiento. Por ello, muchos especialistas en seguridad alimentaria recomiendan cocinar la carne molida completamente hasta que no quede ninguna parte rosada en el centro.

Embutidos

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