Los huevos son nutritivos, pero pueden albergar salmonela tanto en la cáscara como en su interior. Aunque las medidas de seguridad alimentaria han reducido el número de brotes relacionados con los huevos a lo largo de los años, aún se producen infecciones. Deseche los huevos con cáscaras agrietadas o visiblemente sucias y considere usar huevos pasteurizados para recetas que requieran huevos crudos o ligeramente cocidos, como mayonesa casera, aderezos para ensaladas o ciertos postres. Tenga cuidado con los huevos pasados por agua o líquidos, especialmente si se encuentra en una categoría de alto riesgo.
Pescado y mariscos crudos
El pescado almacenado incorrectamente puede desarrollar altos niveles de histamina, lo que provoca intoxicación por escombroidosis. Esta afección puede causar síntomas como enrojecimiento, náuseas, sibilancias e hinchazón de la cara o la garganta. A diferencia de muchos patógenos transmitidos por los alimentos, la histamina no se destruye con la cocción. Algunos peces de arrecife tropicales también pueden contener ciguatoxina, que causa intoxicación por ciguatera y tampoco se elimina con calor. Los mariscos, como las ostras y las vieiras, pueden acumular toxinas de algas dañinas, lo que supone riesgos adicionales. Para su seguridad, compre mariscos de proveedores de confianza y manténgalos refrigerados hasta su preparación.
Aves de corral crudas o poco cocidas