9 alimentos cotidianos que pueden no ser tan inofensivos como parecen

Las frutas y verduras son ampliamente elogiadas por sus beneficios para la salud; sin embargo, comerlas crudas sin lavar puede suponer riesgos. Las verduras de hoja verde y los productos frescos pueden contaminarse con patógenos como E. coli, salmonela o listeria en diversos puntos de la cadena de suministro: a través del agua de riego, la tierra, los equipos de cosecha o la manipulación. En Estados Unidos, se han vinculado brotes a la lechuga, la espinaca, la col rizada, el repollo, los tomates y el apio. Para reducir el riesgo, enjuague bien todos los productos con agua corriente antes de consumirlos, especialmente si se van a consumir crudos. Evite las ensaladas envasadas que contengan hojas marchitas o en mal estado.

brotes crudos

Los brotes, incluyendo las variedades de alfalfa, frijol y trébol, se cultivan en condiciones cálidas y húmedas, ideales no solo para la germinación de semillas, sino también para el crecimiento bacteriano. Organismos como la salmonela, la listeria y la E. coli pueden proliferar en este entorno. Dado que la contaminación puede ocurrir dentro de la semilla incluso antes de que brote, lavarlas no elimina el peligro. Las autoridades sanitarias recomiendan a las mujeres embarazadas y otras personas de alto riesgo que eviten comer brotes crudos. Cocinarlos bien puede reducir significativamente el riesgo.

Huevos crudos o poco cocidos

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