2- Las cosas que antes te traían alegría ya no te traen emoción.
Si pierdes interés en cosas que antes te traían alegría, esto podría ser un signo de agotamiento interior o pérdida de vitalidad.
Respuesta correcta: Busca pequeños placeres que puedas disfrutar cada día: un café en la terraza, un paseo al sol, una canción que te guste. Permítete estos momentos sin juzgarte.
3-Te sientes constantemente tenso.
Si el miedo persiste durante demasiado tiempo, el cuerpo permanece en un estado de alerta máxima, incluso sin motivo aparente. Esta hipervigilancia es perjudicial para el sistema nervioso.
Respuesta correcta: Disminuir conscientemente el ritmo de ciertas tareas, practicar la respiración profunda, probar la coherencia cardíaca o la sofrología.
4-Tus noches ya no son reparadoras.
Los trastornos del sueño (dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o sueño no reparador) nunca son triviales. Indican un desequilibrio entre el estrés mental y la recuperación.
Medida correctiva: Establecer una rutina de sueño suave, evitar las pantallas, probar infusiones o relajación guiada.