El cuerpo comienza a rechazar alimentos y líquidos. Incluso las comidas favoritas dejan de ser deseadas. Esto se debe a que el organismo ya no necesita energía externa para mantenerse funcionando.
- Cambios en la respiración
La respiración puede volverse irregular, con pausas largas entre inhalaciones. También puede presentarse el llamado “aleteo nasal”, o una respiración ruidosa conocida como “estertor de la muerte”.
- Piel fría y color violáceo en extremidades
La circulación disminuye, por lo que las manos, pies y labios pueden tornarse azulados o violáceos. También es común que la piel esté fría al tacto, especialmente en las extremidades.
- Retiro emocional y espiritual