Masajea suavemente tus pies para estimular la circulación.
Bebe algo caliente, como un buen té o una infusión, y siente cómo te envuelve el calor.
Evita los radiadores calientes: la piel entumecida duele menos, así que ten cuidado con las quemaduras.
No, el alcohol no calienta, solo crea esa ilusión… antes de intensificar el efecto refrescante.
Mantén los ojos abiertos, pero no te asustes: a menudo, un poco de movimiento o de autocompasión es todo lo que se necesita para que tus extremidades vuelvan a estar agradables y cálidas.