
4. Aceite de jengibre
Derivado de la raíz de jengibre, este aceite contiene gingerol y shogaol, compuestos con propiedades calmante y antiinflamatorias. Aplíquelo diluido sobre la piel o como compresa tibia para aliviar el dolor y mejorar la circulación, aportando más oxígeno a las articulaciones doloridas.
5. Aceite de incienso
Tradicionalmente valorado por sus propiedades medicinales, el incienso contiene ácido boswélico, que alivia la inflamación y promueve la regeneración tisular. Puede mejorar el flujo sanguíneo y favorecer la salud del cartílago. Aplíquelo tópicamente o añada unas gotas a un baño de agua tibia para un alivio calmante.