Este fenómeno es más pronunciado con los huevos viejos, aunque los frescos no son completamente inmunes. Para evitar esta decoloración, simplemente siga unos sencillos pasos. Comience por hervir los huevos, apague el fuego y déjelos reposar en el agua caliente de 9 a 12 minutos, dependiendo de su tamaño.
Luego, enfríelas inmediatamente en agua fría o helada; esto detiene la cocción al instante y limita las reacciones químicas. ¿El resultado? Una yema de huevo perfectamente amarilla, tierna y sabrosa, sin bordes indeseados.
La receta está comprobada en el sitio web.